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domingo, 13 de enero de 2013

San Valentín '13: Antología de relatos cortos

El blog Kiss A Book invita a todos los interesados a participar en su antología romántica para festejar el día de San Valentín. Los requisitos son muy simples:
  • Inspirarse en Seda y fuego, que son las palabras que darán título a la recopilación.
  • Que el texto no tenga más de dos páginas de extensión; no hay mínimo.
  • Ser un escrito exclusivamente romántico.
  • Enviar el relato (con título) en formato .doc (debe estar en fuente Times New Roman, tamaño 12) a contacto@kissabookblog.com con el asunto "Relato San Valentín) y el seudónimo o nombre junto con la dirección de blog del autor.
Para leer las bases completas, haz clic en el siguiente banner:


lunes, 25 de junio de 2012

El mejor de los halagos


Por más de un mes siguió a esa mujer, una afamada modelo de lencería, para matarla. Le habían pagado por adelantado, así que no podía quejarse; pero andar tras los pasos de una muchacha mimada y frívola no era su trabajo ideal, por más fácil que fuera.

Aún así, con el pasar de los días, se dio cuenta que la información que recibió sobre ella estaba parcialmente viciada. Él había leído —incluso escuchado en alguna oportunidad— sobre una persona veleidosa que usaba su despampanante físico e influencia para hacer y deshacer lo que se le antojara; sin embargo, conforme la observaba, tuvo la oportunidad de descartar algunas de esas declaraciones. Sí, era caprichosa; mas no era la perra desalmada, sedienta de poder y atención que su cliente y otros medios afirmaban con tanta vehemencia.

martes, 1 de mayo de 2012

Mujer leyendo

"Mujer Leyendo" de Pieter Janssens Elinga
Como cada día al llegar a casa, prendió la chimenea. Estuvo unos momentos de pie ahí, hipnotizada por el fuego que poco a poco se avivaba, pensando en todo y en nada a la vez. ¿Cuánto tiempo esperaría por el regreso de su marido sabiendo bien que nunca más lo vería cruzar la puerta?

Los delgados muros de su pequeña casa dejaban que el frío se colara adentro, calando en sus huesos; sin embargo, ella no lo sentía, así como tampoco sentía el calor que rezumaba de las modestas llamas. Desde la muerte de su marido, lo que sucedía alrededor de ella era ajeno a su percepción. La tristeza amortiguaba buena parte del exterior al mundo que ellos construyeron en tan corto tiempo y con tanto amor.

Puso a calentar agua, más por mecánica que por deseo de tomar algo, y caminó hacia la silla que tenía dispuesta cerca de la ventana, la silla de su marido. La silla en la que él se sentaba cada noche para manuscribir en su diario —algo que ella siempre admiró de él— o leer los cuadernos de sus memorias a lo largo de su vida —a falta de correspondencia y dinero para comprar libros—. Ahora ella ocupaba su lugar, con la intención de preservar algún tipo de legado y conservar su esencia manifiesta de esa manera: leyendo sus diarios de principio a fin, sin descanso alguno y con la mayor pasión que su desgastado corazón le permitía.

Cualquiera que pasara por esa calle y volteara hacia esa ventana vería una mujer sentada, perdiendo el tiempo con la mirada gacha; nadie vería a una mujer sufriendo, a una viuda que no podía desahogar su pena y el dolor de la pérdida. Para el mundo, ella era simplemente una mujer leyendo.

lunes, 26 de marzo de 2012

Chocolate para una obsesión


Buscó en todos los libros de recetas, con la esperanza de seducirlo por medio de los postres y dulces más deliciosos y exóticos.

Había decidido, después de muchos intentos fallidos, ganarse su afecto abriéndose paso hacia su corazón por medio de su estómago y, aunque no tuviera garantía alguna, creía que todo ese azúcar y dedicación podrían ayudarle a enamorarlo. Por encima de todo, confiaba que el gesto le indicaría cuánto le importaba y cuánto lo amaba, puesto que distaba mucho de ser una mujer apta para cualquier actividad culinaria.

—¿Y crees que vaya a funcionar? —le preguntó su madre mientras le observaba medir cucharadas y tazas de uno y otro ingrediente—. Si hasta el agua se te quema, no me quiero imaginar cómo van a quedar todas esas galletas, pasteles y biscochos.